- Hacerte creer que los triunfos del fútbol son tuyos, así los recortes no te sentarán tan mal, porque España es número uno mundial en fútbol y, claro, eso lo arregla todo...
- El sistema educativo español suspende un año tras otro y ninguno de sus gobiernos ha hecho nada por salvar a sus jóvenes de la ignorancia.
- Trabajar para consumir, y, si puede ser, consumir cosas caras, porque consumir cosas caras eleva el estatus social, uno será más respetado gracias a esto, la gente hablará bien de él. Los valores personales quedan relegados a un segundo o tercer plano. El individuo cae en la espiral del consumismo. Su vida se orienta a: Trabajar para consumir más y mejor.
viernes, 6 de septiembre de 2013
La manipulación mediática (3ª parte): Trabajar para consumir más y mejor
sábado, 31 de agosto de 2013
La manipulación mediática (2ª parte) :La moda de ser zoopenco
viernes, 6 de julio de 2012
The power of people
martes, 5 de junio de 2012
Salir por Murcia, torear de noche
sábado, 24 de marzo de 2012
La gran Europa: tan lejos, tan cerca
lunes, 5 de marzo de 2012
La lluvia en la ciudad
El viento corría violentamente por las calles y pegaba sin remilgos a mujeres y niños; los zarandeaba, los empujaba al suelo, los revolcaba por la aceitosa carretera. Una rama de un gran árbol cayó al asfalto fulminada por un rayo o enfado de Dios. A ella le dio igual, la rabia y el desconsuelo la conducían sin rumbo en el caos de la urbe. Los coches se detenían improvisadamente en medio de la carretera y sus conductores no podían ver adonde dirigirse pues el agua que caía del cielo era como en el diluvio universal. Un coche estuvo a punto de atropellarla, otro y otro más, pero a ella le daba igual, no le hubiese importado morir. De pronto, en medio del ruido, de los rayos, del vendaval, de la copiosa lluvia, un brazo la rescató de la muerte, a lo mejor le tendría que haber preguntado primero si quería que la salvara; ella hubiese respondido que no. Pero el brazo no se lo pensó y como un gancho de vida la apartó de las ruedas del gran camión de basura, pues la mierda en la ciudad es mucha. A tiempo no frenó el camión y por eso se estrelló contra una palmera de grueso tronco que se quejó y llamó idiota al conductor.
Ella tenía el pelo mojado cubriéndole la cara y la mirada perdida, ni siquiera se había asustado ante la muerte. El hombre salvador la miró con un intenso interrogante en sus ojos y ella no levantó la mirada de la acera, igual que antes de que el camión se dirigiera hacia ella sin control. Prendado de su melancolía, sintió que no quería dejarla marchar, los segundos transcurrían. Ella no hizo por desasirse, él se preguntó si aquello eran lágrimas o gotas de lluvia en su preciosa cara. Sin quererlo remediar, la acercó a su pecho y le dio un gran abrazo, la abrazó con todas sus fuerzas y la ternura los empapó.
miércoles, 5 de octubre de 2011
El manzanazo del iPhone 5
sábado, 13 de agosto de 2011
Al encender las luces
La cálida luz del desierto y el arte flamenco llegan a Barcelona con Dunas
Solo tres noches, dos, tes y cuatro de agosto, se ha mostrado Dunas en el teatro Liceo de Barcelona. Este espectáculo flamenco y árabe, moderno y antiguo, lo ha hecho la artista española María Pagés en colaboración con Sidi Larbi Cherkaoui, un bailarín belga de padre marroquí e internacionalmente conocido. Gracias a estos dos grandes de la danza, los habitantes de la ciudad condal hemos tenido un respiro en estos días de intenso calor húmedo y cielo gris.
Pagés ha ofrecido, una vez más, una obra de arte. La belleza de Dunas radica en su sencillez y remembranza de los tiempos pasados en los que la cultura cristiana y musulmana estaban en contacto en España. La pasión por el flamenco de Pagés combinada con la danza moderna con tintes marroquíes de Cherkaoui nos arrastraba a una esfera de arte sublime suspendida en un mundo en caos. La música en directo, los acompañaba en el mismo escenario a cargo de Barbara Drazkowska (piano), David Moñiz (violín), José A. Carrillo, Fyty (guitarra), Ismael de la Rosa (voz-flamenco), Chema Uriarte (percusión) y El Arabi Serghini (veuàrab).
El teatro Liceo es un gran edificio en medio de Las Ramblas; frente a él siempre hay un grupo de turistas tomando fotos de su fachada, pero pocos de ellos se interesan por consultar la programación, comprar una entrada y disfrutar de los tesoros, alimentos del alma, que en él se muestran. La situación de España se refleja en el teatro, y en aquél espectáculo lo hizo sin miramientos. El patio de butacas estaba repleto; el siguiente nivel, la platea, ya iba mostrando más sillones solitarios; la primera, segunda y tercera planta estaban absolutamente desiertas, y la cuarta, la barata, de nuevo a reventar.
No sé si Pagés y Cherkaoui se dieron cuenta en el momento de la ovación, pues duró lo suficiente, pero allí estaba lleno sólo lo más caro y lo más barato de los asientos del Liceo. El patio de butacas y el gallinero o el cielo, como se suele llamar. No había punto medio.
¿Cuántas personas deberían haber ocupado sus asientos en las tres plantas vacías y no pudieron costearlo?
Por una hora, gracias a Pagés y a Cherkaoui, nos olvidamos de los duros tiempos, pero al enceder las luces, nos dimos cuenta de las filas vacías.
sábado, 4 de junio de 2011
Enfant Terrible

- Lo de los coches, está claro. Las compañías han convencido a la población de que cada uno necesita un coche, cuando es completamente prescindible. Las ciudades están llenas de autos con una sola persona cuando caben, como mínimo, cinco.
- ¡Exacto! ¿Y cuántas personas viven en medio del campo? Casi todos, en España, habitamos en ciudades. En ellas hay medios de transporte suficientes, y para emergencias, están los taxis. Es estúpido que cada uno tenga, al menos, un coche.
- ¡Y las fábricas!
- Eso, ¡las basuras!
Las amigas se quedaron un rato calladas pensando en esa asquerosa mancha plástica multicolor flotante en las azules aguas atlánticas.
- Seguramente, sí.
jueves, 14 de abril de 2011
Que el taxista nos saque un dinero de más, lo tenemos asumido

Desemboco en la estación de autobuses de Murcia después de un largo viaje, cenizas volcánicas incluidas. Aunque la calderilla de mi monedero alcanza los cuatro euros y medio, y hasta el Ayuntamiento normalmente me piden siete, me aventuro a la fila de taxis.
En mi cabeza ensayo mi speech: Sólo tengo cuatro euros y medio. Acérqueme hasta donde llegue el marcador, con dirección al Ayuntamiento.
Una vez sentadita en el taxi:
- ¿No puede ir a un cajero? - el taxista refunfuña.
- No tengo tarjeta - le respondo con todo mi morro. Y me enfado por dentro: Vamos a ver, ¿no te estoy diciendo que me lleves hasta donde lleguen mis cuatro euros y medio?
El taxista dice, aparentando ser un hombre justo: Te incluyo ya el suplemento de maleta y, así, cuando llegue al límite de tu dinero, paro.
Arranca el taxi y ya marcaba dos euros. Le sugiero al taxista la ruta, cortando por el Mercado de Verónicas. Observo que este trayecto es mucho más corto que el que han usado siempre conmigo. Al llegar al Ayuntamiento me fijo, con alegría, en el marcador que muestra un total de cuatro euros con veinte céntimos.
Preparo la cantidad en mi mano y siento una pesada vergüenza ajena cuando el taxista, que parecía justo, me pide el importe de cuatro euros y medio.
Sin decir nada, le doy más dinero del que marcaba el taxímetro y me bajo del coche con la certeza de que el taxista me acaba de robar treinta míseros céntimos, además de descubrir que siempre me han dado un buen rodeo, cobrándome el doble de lo necesario.
¡Ruin maldito! Y me juré a mí misma no volverlo a permitir.
sábado, 2 de abril de 2011
La sociedad en el metro de Barcelona

Tomo el metro a las ocho y media de la mañana del domingo para ir a trabajar y veo las consecuencias de la noche anterior, pues la velada del sábado también estaba en el metro. Esa la noche más esperada de la semana. Para algunos por la diversión permitida, para otros por el descanso dominical. Los jóvenes con los que comparto vagón se inclinan por la primera razón. Pandillas de adolescentes, o no tanto, esperan al convoy cargados con bolsas de botellas de whisky barato y cocacola de marca. Hay muchachas menores vistiendo faldas tan largas como su cinturón, montadas en desafiantes tacones, maquilladas como los que viven de hacer la calle. Los hombres pasan por su lado y las miran con lascivia, entonces la muchacha parece ofenderse. Le preguntaría: ¿entonces por qué vistes así?
La mañana del domingo el metro transporta diferentes cadáveres, recostados en los asientos o colgados a una barra, no levantan la vista del suelo o te observan como a un bicho raro, me preguntarían: ¿qué es lo que llevas en la mano? Les respondería: un libro.
Están muertos pero aún no lo saben. Se lían un cigarro o un porro y empiezan a fumar delante de los morros de sus mayores sentados enfrente. Diríanles: Me paso tus normas por el forro. Esto es lo que más me gusta hacer.
Salgo del metro con el pensamiento de que dentro de muchos años, se estudiará esta época de nuestra historia como una etapa oscura, esperpéntica, llena de errores, en la que al ladrón,al vicioso y al vago, se les valora y respeta más que al honrado trabajador. ¡Espero que la estudiemos! Al menos significaría que las cosas habrían cambiado.
Se acercan las elecciones. ¿Alguno de nuestros políticos está proponiendo erradicar la droga, salvar a la juventud española? No.
España es el ejemplo perfecto del "pan y circo" romano. Drogas, corrupción y embrutecimiento a través de la televisión. Eso es lo que nos están dando los políticos y, los españoles, a tragar con la boca abierta y sin protestar.
¡Ah! pero los peores ladrones, viciosos y vagos, no van en metro.
jueves, 31 de marzo de 2011
El gobierno murciano propone eliminar el Instituto de la Mujer, como en Afganistán
Algunos filósofos dicen que en realidad no existe ni el bien ni el mal, sólo la manera de percibirla.
Hoy nos levantamos con la noticia de que el gobierno de la Región de Murcia (parece mentira que estemos en Europa) va a suprimir el Instituto de la Mujer. ¡Rayos y centellas! ¡Para una cosa buena que habían hecho! Espero que las mujeres murcianas tengan en cuenta este tinte machista en las decisiones a la hora de votar.
Señores del gobierno murciano, en este momento de sacudidas, de valores difusos o, directamente, equivocados, la supresión del Instituto de la Mujer me parece de lo menos acertada. El cáncer del machismo devora con pestilente maldad nuestra amada tierra, la española o la murciana, me da igual y, a ustedes, colectores de tributos, sólo se les ocurre borrar del mapa una de las pocas instituciones útiles y necesarias, la que cuida a las mujeres. En Afganistán han hecho lo mismo.
Voy a poner dos ejemplos, a ver si así algún político se posiciona a favor de las personas y no buscando el voto, por una vez. Una quimera.
Hace una semana entré a una juguetería. Dentro de sus enormes instalaciones está la sección dirigida a la edad más tierna, los cuatro, cinco, seis añitos. La de las niñas, consiste en estanterías llenas de carritos de la compra, frigoríficos, batidoras, lavadoras, cocinitas, escobitas, verduras en miniatura, botecitos de detergente y cubitos de fregar el suelo. La de niños, ¿la imaginan? Poblada de juegos para el desarrollo intelectual, naves espaciales, buques y veleros, motocicletas, puzles y todo el maravilloso mundo de Playmobil que incluye granjas, fuertes, ciudades, pueblos, barcos, en fin, ya saben, todo para desarrollar la imaginación, la creatividad, la inteligencia.
Es verdad que la última palabra es la de los padres. Éstos son los que compran el juguete para sus hijos e hijas. Pero no me parece que la culpa de educar en el machismo sea sólo de los padres, también estas jugueterías deberían plantearse la distribución de sus juguetes y mezclarlos todos, para que no haya secciones de niños y de niñas, puesto que cuando somos tan pequeños, no nos deberían poner las estúpidas etiquetas de los adultos.
Segundo ejemplo de por qué no debe suprimirse el Instituto de la Mujer en esa arrinconada región española, Murcia. Acabo bordando el artículo a favor de mantenerlo relatando una situación petrificante y vergonzosa.
En la zona de tascas de Murcia hay un bar, conocido por todos, llamado Antiguo Canadian. Estoy en buena compañía disfrutando de la primera hora del viernes noche. Los bares han caído en el mal gusto de colgar tres o cuatro pantallas de plasma, así que aunque no quiera, a veces se me van los ojos a la caja tonta. Al ver las imágenes, la mandíbula y la cerveza casi se me caen al suelo. En pantalla, delante de un público creciente, un hombre agrede a mujeres en la vía pública y sale corriendo. Les arranca la ropa en plena calle aprovechando que éstas, obviamente, no lo esperan y el encapuchado se da a la fuga. Me informo, y resulta que es un vídeo hecho por el cabeza de chorlito del dueño del bar para proyectar en su asqueroso bar.
¿No se da cuenta, el muy descerebrado, que poniendo esos vídeos en su bar está promocionando ese comportamiento e incluso dando ideas a los descerebrados igual que él?
Para acabar con estas conductas tan peligrosas, el Instituto de la Mujer, es una buena herramienta, aunque tiene las horas contadas.
Occidente y los ojos, los ojos y Oriente
En Occidente n
os cubrimos los ojos cuando hace sol, y sin que lo haga, cuando estrenamos gafas o cuando queremos escondernos del mundo. Para pasar desapercibidos nos ponemos las gafas de sol más oscuras quedando así a cubierto de las miradas. En nuestra cultura, si no nos ven los ojos, es que no nos ven en absoluto. Es curioso desembarcar en una playa nudista almeriense, de esas maravillas naturales que aún la avaricia humana no ha podido violar, y observar a las personas que por allí pasean. Van desnudos, claro, pero no se quitan las gafas de sol ni cuando cae la tarde. De alguna manera, el no mostrar sus ojos, y que nadie pueda saber lo que piensan por medio de ellos, es su ropa y su cobijo.
En Oriente, se cubre a las mujeres, incluso en verano, hasta los tobillos y las muñecas. Ellas lo único que dejan al descubierto (en caso de no tener que humillarse ante el burka) son sus ojos. Castaños, expresivos y profundos. Al pasear por las calles de Munich y observar esas imágenes del pasado que son, por ejemplo, las mujeres iraníes completamente cubiertas de negro paño y que sólo muestran sus ojos, pienso: Tu alma son tus ojos, así que no tiene ningún sentido que tapes tu cuerpo, puesto que tu alma, está al descubierto.
jueves, 22 de octubre de 2009
Brote de surrealismo refugiado políticamente en Amsterdam

Amsterdam, 1973.
Ella llega a un piso en un barrio donde residen variopintos refugiados políticos. Como el gobierno holandés ha construido los pisos y comprado el mobiliario de una vez, resulta que todos los inmuebles son exactamente iguales por dentro y por fuera.
Los pisos tienen todos la misma distribución y los mismos muebles. Ella se vuelve loca cuando va a tomar el té a casa de otro refugiado político, porque le parece estar accediendo al mismo piso una y otra vez. Como remate, también se mantienen las mismas conversaciones y nadie hace preguntas personales.
En los setenta, los arquitectos holandeses diseñan una maqueta para hacer un barrio, con sus bloques y sus parques, y levantan la misma creación en varias ciudades, con lo cual, cuando ella visita otras urbes ve exactamente los mismos barrios reproducidos.
¡Qué locura!, exclama ella un día, antes de preguntar a un refugiado político por qué está residiendo en Holanda.
jueves, 23 de julio de 2009
Meditar en bici
Ayer, el sol entre lluvia y lluvia, lo aproveché para ir a ver a un amigo, que trabaja en el barrio repijo de Ámsterdam, situado en los márgenes del Vondelpark.
Iba yo con mi bicicleta calvinista, la llamo así porque es austera como todas las que ruedan por la capital holandesa, recorriendo esas calles bien cuidadas con sobrios pero elegantes edificios, de cuatro o cinco alturas como mucho.
Me fijé en los coches aparcados. Todos eran 4x4 o deportivos de esos que no son de pega, como los coches tuneados. Me di cuenta de que provocaba una sensación agradable en mí el pasear en bici entre la riqueza o el barrio de los ricos. Empecé a meditar mientras observaba: ¿Me gustaría vivir ahí y de esa manera?. Vi un Porsche azul, y me pregunté si querría tenerlo. Primero, no lo voy a negar, respondí que ¡sí!
Inmediatamente después del ¡sí!, me di cuenta de que si no he destinado mi dinero a lujos, es porque no los considero necesarios. Era muy agradable pasear en bici por ese barrio, pero no me daban ninguna envidia sus habitantes. Ellos tienen en ese tipo de barrio, su burbuja, y yo tengo la mía, que es muy permeable.
Aparqué la bici para visitar a mi amigo. Cuando volví a por ella, el semáforo estaba en rojo para peatones y todos los coches parados. Percibí, por el rabillo del ojo, un BMW negro brillante parado el primero de todos. Me decidí a cruzar los tres metros de calle, en ese momento el BMW aceleró mientras estaba yo con mis pies en el asfalto. De un saltito llegué a la acera.
¿A qué viene tanta mala leche, cuando se vive en ese barrio y se conduce semejante coche?
¡Por favor, Dios! ¡Que me quede como estoy!
jueves, 23 de abril de 2009
Escapar de la inducción a la ignorancia

Queridos compañeros coetáneos, desde lo más profundo de mi corazón, he de deciros que habéis perdido toda la fuerza y el afán de lucha que corresponde a la juventud que representamos.
Estáis vacíos y no tenéis ganas de actuar en el presente para cambiar el futuro. Las injusticias se suceden a nuestro alrededor y sólo unos pocos tomamos conciencia e intentamos diseñar una estrategia que nos salve del oscuro presente (y más oscuro futuro).
Estáis drogados, sedados, atontados y nada os importa. Tomáis una dosis de televisión de más de tres horas al día, la más alta de la Unión Europea; tenéis divertimentos superficiales que os llevan directamente a la evasión: no tendréis una vida mejor por estar huyendo y enseñar a huir a los que vengan detrás.
Os manejan desde los medios de comunicación, os manejan los adultos que os rodean porque no tenéis cultura para rebatir nada, os manejan vuestros jefes y los caciques de vuestro pueblo o barrio. En vuestra situación, sabed y no dudéis, que estáis para servirles y que jamás escaparéis a menos que pongáis en marcha la máquina de la fortaleza y el poder que lleváis dentro, llamada Juventud. Tan arrinconada la tenéis…
No os conforméis con un salario ridículo a cambio de dejar de estudiar, es la única clave para salvaros del fatal desenlace: una vida de deudas y problemas con el dinero, con quien os lo paga y con el Gobierno que no arregla nada.
Nuestros padres lucharon y nuestros abuelos también. Hoy la lucha no es contra un bando armado o contra un dictador. Hoy la lucha es contra el gran sistema extendido en España: eres un esclavo de las facturas e impuestos, que nunca se alejan de ti aunque tengas dos trabajos; donde es necesario casarse para poder comprar una simple vivienda; donde criar hijos es un verdadero problema y un lujo, imposible para muchos; donde casi nadie se va de casa de sus padres por sus propios medios; donde se distribuye droga con libertad; donde los traficantes de hachís hacen sus grandes cifras a costa de amputar la ilusión a los que han dado todo por perdido a la edad de 16 años; ¿A dónde ha ido la solidaridad con el que tenemos enfrente? Sólo te importa tu pandilla, ¿verdad?
No te culpo. Os han hecho así. Entre todos.
Los políticos son tan oscuros y mentirosos que no les creeríais nunca, por lo tanto, no os interesa escucharlos. Por ellos tenemos este clima hoy, que nos hace mirar a nuestro alrededor con deseos de escapar, gritar o resignarse. Hacer nuestra vida en un marco sin color y con un camino en el que se necesita, al menos, de un porro para reír y ser un poco pseudo feliz. No sales de ahí, porque sólo en compañía de tu círculo estás bien o al menos no te recuerdan todo lo negativo y difícil que te rodea. Hoy los políticos son los culpables y mañana serás tú, si haces que no cambie nada para los siguientes.
Vivimos tiempos de amputados sociales, no existe ese lado para la juventud, ni compromiso ninguno por cambiar nada. La verdadera preocupación debe orientarse a construir un mundo mejor, al nivel de tu barrio; al medioambiente; al reciclaje de basuras y uso de nuevas energías renovables y que no causan guerras y muertos (dinero para los estados que las promueven, tristeza para el pueblo que las costea sin querer, horror donde corre la sangre, pasividad generalizada); a ocuparte de limpiar tu alrededor de drogas (no comprándolas, no pasándolas); a no olvidarte de los libros a lo largo de toda tu vida, porque son la clave para que tu mente sea abierta pero difícil de manejar; y tú, un ser más libre para elegir tu recorrido y el mundo en el que quieres vivir.
Aún tenemos un momento para luchar. Se destina mucho dinero del pueblo al Ejército pero también algo a fines sociales. Crea un pequeño proyecto, en tu barrio o en tu pueblo. Para cambiar las cosas, no se empieza por un gran golpe de efecto. Necesitamos una corriente viva, dinámica y nuestra. Nuestra porque somos la juventud, la esencia de la lucha.
Tu opinión, cuenta. No te quedes en la oscuridad de la ignorancia, porque serás la perfecta carne de cañón. Fácil de engañar, manejar y convencer. Sobre todo, porque si no hacemos nada, nuestra gran preocupación será siempre la de poder llegar a fin de mes y de eso, ya vale.
Muchos pasan la vida estudiando y luego no consiguen un salario o un trabajo dignos. Lo que debes hacer no es dejar de estudiar, sino moverte hoy para cambiar el mañana y conseguir un trabajo y un salario dignos. Así una vida feliz, apartada de la droga, donde haya sitio para los demás que sin duda, alguien siempre necesitará tu ayuda.
Hay muchos de esos adultos que no quieren tu progreso. No les viene bien. Una mente libre y culta es difícil de manipular. Un/a joven luchador/a y limpio/a de drogas es demasiado libre para manejarle. Se pregunta el porqué de las cosas y está dispuesto a que nadie le rompa sus ilusiones y lo convierta en su esclavo laboral.
Queremos esa juventud, luchadora hoy, ganadora mañana. Fuerte ante lo que no le gusta, dueña de su camino y capacitada para pensar y decidir.
Desde lo más profundo de mi corazón, te invito a reaccionar y a luchar, con la gran esperanza de que al menos, reflexiones un momento y me digas si no llevo razón.
La necesidad de salvar al inocente
Está más cerca de lo que pensamos, aunque esta frase me lleva a pensar en el inocente de África. El niño negro con la barriga hinchada, que sin ser el culpable de nada, empieza a vivir una vida de castigo desde que es engendrado.
El inocente, es el que independientemente de su edad, cree en las bondades humanas, en la magia de la vida, en la energía positiva, en la salvación de todos y en la superación de todo los problemas.
Cuando el inocente es agredido, cuando pierde su confianza en el humano, es de vital importancia que aquellos que siendo inocentes, hemos dejado de serlo, le ayudemos y no sólo eso, si no que consigamos, rescatar su inocencia y depositarla de nuevo en el lado amable y bueno de la vida.
Los inocentes de carácter y de pensamiento, son los que hacen que el mundo sea mejor. Los que ayudan sin dudar al que conocen y al que no conocen. Los que sonríen sin esperar nada a cambio. Los que dan, sin pedir nada de vuelta.
El inocente, dañado, que duda en volver a confiar en la especia humana, que empieza a sentir el amargo sabor del desengaño, del agujero negro sin salida descubierta, necesita volver a creer, y los que estamos a su alredeor, necesitamos que él crea de nuevo. Debemos rompernos la cabeza buscando una solución para su dolor. La recuperación de estos inocentes, es vital para que la bondad de los humanos no pierda terreno ante el lado oscuro de ellos mismos.
viernes, 3 de abril de 2009
Y deseo no volver jamás

Mi queridísimo espacio de publicacion ipso facta, cuánto tiempo sin dirigirme a ti. Aún estoy liada con la terminación de ese cuadro onírico sobre la carretera sin fin. La primavera ha llegado y nos ha sorprendido a todos porque hace un calor que no veas. En Holanda tengo mi ropa de invierno, así que, se está convirtiendo en un suplicio pedalear con botas y calcetines. Nunca pensé que diría esto.
Ayer hablábamos de Frida Kahlo. Oye, cuánto sufrió esta mujer. Tuvo una vida llena de operaciones y dolores físicos y metafísicos. Eso, la llevó a pintar el surrealismo de su vida real. Hoy, ¿quién no la conoce?
Me pregunto si hay que sufrir mucho para ser recordada por los siglos de los siglos. Mira a Jesucristo, si no. Los cuadros de Frida están llenos de color, y cualquiera que no estudie un poquito su obra, pensaría que es una mujer positiva, que sólo mira el lado amable de la existencia. Sin embargo, si te detienes, y observas los rojos corazones, las blancas calaveras, los sangrantes cortes en el cuerpo de la artista autorretratada, entonces te das cuenta de lo mucho que sufrió.
De pequeña, enfermó de poliomielitis, con lo cual quedó cojita. Y estéril. De mayor, sufrió los abortos de los niños que hubiese podido tener con el amor de su vida, su infiel marido Diego Rivera.
Así que no sólo sufría físicamente, si no que tuvo que aguantar a su esposo liándose incluso con la hermana de ella. Aún así, se casó dos veces con él. Como diciendo, te odio, pero me caso contigo... otra vez. ¡Qué mujer tan fuerte y que alma tan atormentada!
Frida se sometió a más de treinta operaciones quirúrgicas, tras aquél terrible accidente que tuvo el autobús en el que viajaba con un tranvía que se atravesó. Treinta operaciones y decenas de corsés, para intentar enderezar su columna hecha un sendero sinuoso más que un camino recto.
Hay una película de Salma Hayek, sobre la vida de la pintora. Bueno, pues la recomiendo. Está hecha con creatividad, respetando la obra de la artista. El film es colorista y alegre, pero la vida de Frida, es... una pena.
Antes de morir, tras mucho tiempo acostada en su cama, pintando para evadirse de su desgracia, Frida dijo:
Espero alegre la salida, y espero no volver jamás
¡Qué frase! Me pone los pelos de punta. Si hubiese alguna posibilidad de poder volver a la vida, Frida la rechazaría. Había sufrido tanto, que no quería volver a vivir ni por asomo. Quería, de hecho, salir cuanto antes, y no regresar.
Saquen la película del videoclub o cómprenla, porque es una reflexión sobre la vida misma.
domingo, 15 de febrero de 2009
La carretera sin fin

Ayer por la mañana se me tenían que haber acabado los días difíciles del mes, pero no sé porqué están durando más de lo debido. Será porque como no me gustan, me persiguen.
No tengo claro si el sueño que voy a contar lo he tenido antes de levantarme a las 04:27 horas o después. En cualquier caso, ha valido la pena despertarme en medio de la noche para que mi cerebro elaborara tan misterioso y surrealista sueño.
Conduzco un coche, parecido a un BMW azul oscuro, a toda velocidad por un paisaje de montañas secas que no tiene fin. No hay carretera, no hay señales de ningún tipo. Parece un desierto pero no es arena lo que pisamos. Es una tierra fina entre amarillenta y marrón. Un tipo de grano que no he visto en mi vida. Parecía como tierra artificial para Belenes. El contorno de la carretera no existe. No es ni siquiera "una carretera". Sé que es una carretera porque sus bordes son un poco marrones, y no amarillos como el resto del paisaje.
Hacía sol, no tenía miedo, pero las montañas compuestas por esa extraña tierra, eran eternas. Se multiplicaban en el horizonte y no tenían fin. La carretera estaba llena de curvas. Íbamos hacia arriba y hacia abajo. Girando y volviendo a girar. A veces el BMW derrapaba, bajábamos del coche, divisábamos más y más montañas. A lo lejos, ni una sola casa. Ni una sola huella. El cielo era azul, como el del las doce del medio día. Sospechábamos que conducíamos por La carretera sin fin. Boquiabiertas, subíamos al coche, seguíamos conduciendo por esa inmensidad. Los tonos amarillos y marrones dominaban. La textura, como polvo de oro pero más recio, más rugoso.
No teníamos sed, no teníamos temor a nada, pero acabábamos de descubrir que lo imposible, nos estaba ocurriendo en ese mismo momento. La carretera sin fin era algo real. Tantas veces había dicho la humanidad esta carretera no tiene fin y ahora había llegado el momento, en el que asistíamos a una irrealidad real, palpable.
Tras una eternidad subiendo y bajando las curvas de esa carretera, que lamía las eternas montañas de cumbres suaves y redondeadas, llegamos a un sitio.
¡Mira, hemos llegado a un sitio! Una arcada asentada en columnas color ocre, se apoyaba sobre un suelo blanco con rombos negros, brillante, recién fregado. Al terminar la arcada, verdes palmeras y vegetación de otro tipo, alegraban el lugar y le daban frescor. Era una sala de baile preparada para nosotras.
¿Quién la había limpiado o preparado para nosotras? Eso permenecerá siendo un misterio. Era una sala preciosa, de estilo Art Noveau, con el suelo abrillantado, listo para deliszarse sobre él con pasos de baile. Silencio y paz flota en el ambiente. Tras La carretera sin fin, hemos llegado a un lugar preparado para nosotras, sin un grano de arena en el suelo, donde vamos a bailar y a disfrutar profundamente de los regalos inesperados de la vida.
Moraleja. Todo el mundo está perdiendo su trabajo, y yo aún no he encontrado uno. Tras un recorrido que parece no tener fin, duro, seco, sin principio ni final, hallaré mi recompensa, y será maravillosa. Bailaré en un jardín húmedo, elegante, estético y serenísimo, con el suelo recién abrillantado.
jueves, 29 de enero de 2009
Tom Cruise, Obama, Mao y los jueces españoles

Hace unos días que se ha ido un amigo que respondió a mi llamada de socorro. No es que fuese una emergencia, pero quedaba bien decirlo. En los cuatro días que ha estado aquí, no hemos parado de salir ni de noche ni de día. Es joven por fuera, sólo 37 años, pero es todavía más joven por dentro.
Paseábamos cerca de Rembrandtplein cuando vimos a cinco cámaras de televisión y una veintena de personas esperando a las puertas de un cine que nos recordaba a un edificio de Gotham City. Tom Cruise estaba dentro de la sala presentado su nueva película Valkirie. No tengo nada a favor ni en contra de este actor. No me suscita muchas sensaciones. Los holandeses, tan sencillos como siempre, no se habían pasado horas delante de la puerta, arremolinados, esperando ver al actor. Allí, como si tan normal cosa, había cuatro gatos. Nosotros seguimos nuestro camino.
Salimos, mi amigo y yo, hasta bien tarde, yéndonos a dormir a las seis de la mañana cada día. La mañana que tenía que ir a la radio a grabar un espacio resumen del año 2008, sencillamente no escuché el despertador. Para no desaprovechar el trabajo preparado para dicho programa radiofónico que nunca tuvo lugar, voy a dar paso a algunos comentarios.
Parece que al cierre del año 2008, es imposible no hablar de Obama. Pues una mezcla de razas encarnadas en un solo hombre, cuyo papel como jefe mundial se supone que traerá cosas buenas para todos. En lo que a mi experiencia se refiere con los políticos, sé que los hay buenos y malos, y la mayoría son vaguetes con ganas de ganar pasta sin mover un dedo. No sé cómo se lo montan, pero un alto porcentaje ni trabaja ni deja trabajar, pero ahí los seguimos manteniendo. La erótica del poder les lleva a quedarse pegados a su puesto, pegados cual chicle escupido al asfalto en verano y pisado mil veces. No hay quien los saque de ahí. Es lógico, ganan mucho dinero sin mover un músculo y encima son reconocidos y famosetes. ¡Qué poca vergüenza tienen! La avaricia les ciega y creen ser el cerebro electrónico capaz de salvar a su país y al mundo entero. Tenemos muchísimos ejemplos de lo que estoy diciendo. No voy a entrar en detalles. Esperemos que este Obama sea un político diferente, aunque me reservo el beneficio de la duda.
Otro de los temas que iban a salir en mi espacio en la radio, son los pasos de dragón rojo que está dando China. La crisis que vivimos en nuestros días, puede afectar al vuelo de tan enorme pájaro con más de mil trescientos millones de pasajeros. Si los países que son la habitual clientela de China no tienen dinero para comprar, ésta, podría ver afectado su modelo de crecimiento. Están muy lejos de ser un país democrático. Me imagino que aunque sea tan patente su presencia mundial, los pobres chinos deben estar trabajando como negros cuando la esclavitud. Y sin recibir mucho a cambio.
A mí, que me gusta el tema chino, lo del Comunismo de Mao, es un tema para estudiar de cerca. Es apasionante, por lo menos a mí me resulta así. Hay un antes y un después de Mao en China. Recordemos que tras guerrear contra Chang Kai Chek y algunos señores de la guerra, además de concluir la Larga Marcha, en la que desaparecieron decenas de miles de personas, que no se sabe si murieron en guerra o en las purgas internas, subió al poder en octubre de 1948. Perdónenme la falta de precisión en las fechas, tampoco es tan importante. Mao, puso a los campesinos en la primera fila de la sociedad china, las mujeres dejaron de vendarse los piés y pudieron volver a andar y ser independientes. Se confiscaron las tierras a aquél que tenía más de unos metros, y fueron entregadas a los demás, lo que quiere decir que se las quedó el estado. Algunos hitos del gobierno de Mao, el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Ambos catastróficos. Pero a Mao, en China lo adoran.
En el primero de los hitos, la idea era producir más acero que los EEUU. Para esta brillante idea, se fundieron hasta los dedales y los viejos wok de los campesinos. Todos estaban llamados a fundir cualquier cosa que fuese de acero. Los niños no podían ir a la escuela, tenían que buscar trozos de acero en el campo. Así fundieron las herramientas para trabajar las siembras, los utensilios de cocina, las ruedas de los carros, todo. El resultado fue que a parte de no superar la producción de acero de EEUU, nadie se ocupó de sembrar el arroz, por lo que la consecuente hambruna fue además de provocada por el intelecto de Mao, una ola de muerte que cosechó (ahora sí) más de setenta millones de chinos. Mao se había equivocado y decidió retirarse una temporadita de la escena pública. Nadie le pudo culpar de los millones de muertos, esos campesinos chinos que él tanto presumía amar.
El segundo hito es más ecalofriante e hipócrita todavía. La Revolución Cultural, producto de la retorcida mente de su esposa, Jiang Qing, la actriz que nunca fue reconocida como tal hasta que no se casó con el jefe de los chinos. Esta revolución, se basó en un esquema aterrador. Destruir todo aquello que no fuese Mao. Desde 1966 hasta 1976, China vivió una década de pesadilla. Los jóvenes descerebrados miembros de la Guardia Roja, con el Libro Rojo de Mao en su mano, apalearon y asesinaron a todo aquél que fuese intelectual, culto, inteligente, trabajador, afortunado o discrepante con la más mínima idea de Mao. Murió más gente que en el hito anterior, y más violentamente. En estas líneas no puedo transmitir el dolor de esos años, pero algunas escritoras chinas, sí lo han conseguido. Para saber más aconsejo leer Cisnes salvajes, de Jung Chang o Madame Mao, de Anchee Ming. Esto pasa por darle el poder a los envidiosos. La Revolución Cultural fue una apología de la envidia. Todo aquél que valiera, estaba condenado a morir públicamente o a pudrirse en una cárcel. La historia de China, hay que leerla para creerla.
Los chinos están aleccionadísimos. Han de demostrar a Occidente la grandeza del comunismo chino. Entre otras manifestaciones, encontramos las super olimpiadas del verano de 2008. Las observé en la televisión, y me pareció que estaba organizadas con tal precisión y fervor, que difícilmente podrían ser igualadas por las de Londres 2012. Ya veremos. Lo ingleses también tienen pasta, pero no necesitan mostrarse al mundo como la nueva potencia, tal y como lo ha hecho China. Añado que cuando en los titulares decían que los chinos se apuntaban en masa al voluntariado olímpico, me reía. Me imagino muy bien al jefecillo de partido en cada barrio, amenazando a los habitantes con la muerte o con la ira del Partido Comunista si no se apuntaban a la lista. Claro, así tuvieron más de treinta mil voluntarios en la organización de los juegos.
A parte de mencionar que es la primera vez que ha nevado en Nigeria, me hubiese gustado despedir el programa dando un tirón de orejas a la Justicia española. ¡A ver si os ponéis a trabajar al ciento por ciento! Los jueces y los funcionarios de Justicia en España, son como los políticos. Poco trabajo y mucho dinero. Como no están, aún así, a gusto, sus señorías han decidido declararse en huelga, y además la adelantan a febrero. ¡Qué notición! Los jueces en España están situados en el limbo de ser funcionarios y cuerpo ejecutor de la Constitución. Según les conviene, se atienen a una definición u otra.
Hace un año que desaparecía la pobre niña Mari Luz. Sin saberlo ella, su caso ha descubierto la pésima salud del sistema judicial español. Nadie hace su trabajo o, ¿qué? El hecho de que tenga que morir una niña a manos de un pederasta asesino, en libertad no se sabe ni por qué, denota la poca efectividad del sistema. El juez Tirado estaba de cañas en Sevilla y se le olvidó durante no sé cuántos años el firmar la entrada en la cárcel del pederasta asesino. El resultado, la niña aparece muerta tres meses después. Para más inri, el pederasta asesino vivía en frente de ella y había abusado de ocho niñas más, incluída su propia hija. Qué asco.
No me extraña que la Justicia no suscite confianza entre los españoles. Después de todo, ¿quién no ha tenido un lío, ha acabado en juicio por no sé qué, y ha quedado defraudado? ¿Quién ha tenido una experiencia positiva con los jueces?
Como a Mao en su momento, a los jueces tampoco se les pueden pedir explicaciones ni tirar de sus puestos. Están ahí, intocables, pero cada palabra de ellos, afecta a los demás.
Nada. Seguimos dando el poder a los que no debemos...



