lunes, 2 de marzo de 2015

Cae el Comercio Justo y crece el injusto




Plantación de cacao Comercio Justo

Es la primera vez desde que se creó el sello Comercio Justo (Fairtrade) hace veinte años que sus ventas caen un 4% en Reino Unido en favor de los productos baratos (e injustos) ofrecidos por las grandes cadenas de supermercados Aldi o Lidl.

La crisis sigue golpeando a la gente de a pie, aquella que busca descuentos, aprovecha ofertas y necesita ahorrarse unos euros en la compra diaria. La consecuencia inmediata es que el agricultor, el granjero y las comunidades de mujeres que ganan su independencia en los países en vías de desarrollo gracias a un precio mínimo garantizado se vuelven a ver empobrecidos y pierden la esperanza que albergaban.

Solo en Reino Unido este 4% representa unos 2.000 M€.

Aldi y Lidl crecen mucho más que el resto de cadenas de supermercados pues su oferta de productos y su marketing apuntan a una cesta de la compra más barata que las demás. Sí, pero ¿a costa de quién?

El algodón, el te, el azúcar y el cacao son productos que se han visto muy afectados por la bajada de precios y la búsqueda desesperada del consumidor por ahorrarse unos euros. Esas bajadas injustas de los bienes hacen que los productos Fairtrade parezcan caros, cuando en realidad, son simplemente justos.

Si tenemos en cuenta que estos bienes son producidos en países en vías de desarrollo, donde los índices de analfabetización son alarmantes, podemos concluir, que una de las pocas salidas para esas familias es el sello Comercio Justo. En el caso del algodón, el sello Fairtrade se hace todavía más necesario puesto que es sabido que en Uzbekistán lo cultivan niños esclavo.

También es muy importante señalar que el cacao en Centro América en muchas ocasiones lo cultivan y venden comunidades de mujeres que intentan escapar de una vida de violencia por el simple hecho de serlo.

Queremos un mundo de comercio justo.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cantabella y Cantabella: El arte vuelve a su función más importante


El caso es que ni la sonrisa picarona de Carmen Molina Cantabella ni la suavidad de José Cantabella anuncian el terremoto de su libro Revolución.

En el Hemiciclo de la Universidad de Murcia han presentado la obra los dos revolucionarios. Ella con sus vallas publicitarias de mensajes arrolladores, él con su bella y potente poesía.

Había visto esas vallas con los mensajes de Carmen, más conocida como Cantabella a secas. Subía al monte para hacer senderismo y sin buscarlo, su mensaje me zarandeaba.

“Ciudadanos nacidos como caballos salvajes”, ha dicho en la presentación, y, evidentemente, amaestrados, dominados, atemorizados por las bandas que los gobiernan, a quienes ellos mismos votan en un acto de zombificación sin precedentes.

Un policía antidisturbios golpea a una fila de pingüinos, y Cantabella solo elige una palabra que acompaña a la valla: Reformas.

Lo peor es que son pingüinos golpeados por pingüinos disfrazados de policías, para que las élites políticas y económicas sigan gozando de total impunidad y las masas se mantengan a raya.
En el Hemiciclo de la Universidad de Murcia no éramos muchos, pero sí  muy conscientes de la Revolución.

Yo me rebelo. ¿Y tú?


viernes, 6 de septiembre de 2013

La manipulación mediática (3ª parte): Trabajar para consumir más y mejor



Viene de la 2ª parte: La moda de ser zoopenco

9. Reforzar la autoculpabilidad: Hacer creer al individuo que él y solo él es el responsable de todos sus males y desgracias es una aguda estrategia para convencerlo de su falta de inteligencia y de la inutilidad de sus esfuerzos; la rebelión contra su destino queda anulada. Un ejemplo: desde el comienzo de esta atroz crisis hemos podido escuchar muchas razones más o menos inverosímiles para explicarla. Una de ellas llegó a calar por un tiempo; en la calle se podía escuchar la autoculpabilidad, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora lo estamos pagando”. En realidad, la mayoría de la gente no se enriqueció, ni hizo grandes negocios, ni llegó a poseer varios pisos ni su cuenta bancaria sumaba una gran cuantía, sin embargo, muchos llegaron a reproducir ese discurso y lo hicieron propio, mientras los auténticos culpables pasaban desapercibidos, los poderes financieros y económicos, muy por encima de los gobiernos soberanos de los países.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: Chomsky remarca la brecha de conocimiento entre el público y las élites dominantes, especialmente agravada en los últimos años con el rápido desarrollo de las ciencias. La biología, la neurobiología y la psicología aplicada desvelan los secretos de la especie humana, tanto físicos como psicológicos. Es decir, quienes pertenecen a esas clases dominantes, saben qué mensajes enviarnos para que actuemos como les parece conveniente. Por ejemplo:

  • Hacerte creer que los triunfos del fútbol son tuyos, así los recortes no te sentarán tan mal, porque España es número uno mundial en fútbol y, claro, eso lo arregla todo...
  • El sistema educativo español suspende un año tras otro y ninguno de sus gobiernos ha hecho nada por salvar a sus jóvenes de la ignorancia.
  • Trabajar para consumir, y, si puede ser, consumir cosas caras, porque consumir cosas caras eleva el estatus social, uno será más respetado gracias a esto, la gente hablará bien de él. Los valores personales quedan relegados a un segundo o tercer plano. El individuo cae en la espiral del consumismo. Su vida se orienta a: Trabajar para consumir más y mejor.