Me gusta tanto este cuadro que no he podido evitar contar de nuevo su historia
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miércoles, 28 de octubre de 2009
jueves, 23 de abril de 2009
Mujer palmera mirando el puerto de Palma

Releyendo mi queridísimo blog, me he dado cuenta de que nunca conté qué pasó con aquél concurso de pintores amateur en el que participé en enero, organizado por el periódico Volkskrant (¿era realmente necesario nombrar el periódico? Pues no. Pero queda muy holandés).
No gané ese concurso, si no, ya se habrían enterado hasta en Vladivostok. Pero, lo que pinté, es uno de los cuadros más bonitos que he hecho. Mis amigos dicen que es un autorretrato. Yo lo pinté pensando en mi madre que se hacía un moño por el estilo, pero puesto que somos parecidas, pues sí, podría tratarse de un autorretrato inconscientemente. Podría tratarse de lo que quiero ser de mayor.
Una mujer se ha ido convirtiendo en palmera, a medida que pasa el tiempo, observando el puerto de Palma, tal era su belleza.
Obviamente, el puerto de Palma, no es exactamente el de la capital de las Islas Baleares, si no un puerto figurativo. Se trata del puerto de un pequeño pueblo, con sus casitas y su iglesia, que está situado casi en la orilla del mar. Palmeras y montañas cubiertas de pinos mediterráneos, le dan un toque de verdor al azulado paisaje.
El mar, de color azul intenso, como sólo el Mediterráneo puede ser a la caída de la tarde, ondea sus aguas con parsimonia, y hace ondear a los barquitos de pescadores.
La brisa mueve las ramas de las palmeras, un suave sonido agradable como ningún otro, se mete por los oídos de la mujer y acaricia su mente y su cuerpo, interiormente.
La mujer lleva días ahí, frente al mar, observando sus movimientos, intentando memorizarlos para reproducirlos cuando esté lejos de él. Presa de su éxtasis, se ha olvidado del tiempo, y en un dulce pero poderoso trance, ha empezado a convertirse en palmera. Sus piés se quedaron calvados en la arena, su piel se tornó piel de palmera. Su cuerpo, pierde las formas femeninas y se tornea cual tronco, delgado y recto. Su altura se ha multiplicado, ¡ahora mide veinte metros!
Pero, ¿qué ha pasado con su cara y con su pelo rizado recogido en un pomposo moño?
Para sorpresa de los pescadores y de los pintores que acuden a la remota bahía a captar el movimiento del mar con sus pinceles, la palmera que domina la playa, tiene cara de mujer, y entre sus ramas, grandes tirabuzones de cabello, se precipitan al vacío.
Los pescadores y pintores pierden el aliento, cuando al ascender sus ojos por el tronco de la extraña palmera, advierten que es una mujer, y que no aparta su vista del mar, con una sonrisa dibujada en su boca.
lunes, 19 de enero de 2009
Vista de Palma vs. Mi Mona Lisa
Me he enterado por el periódico, de que hay un concurso para pintores amateur. Esa es una palabra francesa para denominar algo que se hace de manera no profesional. O sea, que no vives de ello. No es que yo pueda leer en holandés, pero me lo han soplado. A final de mes, tengo que mandar una foto de mi obra. Entonces, seleccionarán unas cuantas que en abril serán expuestas en los museos de Utrecht y Eindhoven. Pues, ¡qué bien!
Tengo obras hechas en cera, que son difíciles de plasmar en óleo. La presentación al óleo es mucho más profesional. Reconozco que me encantan mis ceras, con esos colores tan vivos, pero claro, no los puedo mezclar. El óleo brinda la posibilidad de crear una amplísima gama de colores. Tienes un azul y un blanco, lo que se traduce en un abanico de tonalidades. Si mezclo el óleo con aceite de linaza, es menos pastoso (Van Gogh no sabía esto o no le gustaba) y se seca antes.
De esas obras hechas en cera, tengo dos especialmente bonitas. Una se llama Vista del Pueblo Español de Palma y la otra es Mi Mona Lisa. Creo que para concursar gustará más una obra completamente original. Así que he pensado que en vez de repetir Mi Mona Lisa, pintaría a una mujer igual de enigmática pero con la característica de tener un pelo rizado muy voluminoso.

He observado la obra de Palma, y he pensado que una combinación de una mujer mirando al mar, con los edificios del Pueblo Español en la base del liezo, haría un conjunto bonito. Ya he hecho un boceto con bolígrafo. Mañana he planeado dibujarlo en el lienzo y empezar a pintar. Tengo poco dinero y solo dos lienzos en blanco. No puedo ensuciar el lienzo sin más. Necesito que la obra salga como quiero que salga. Exactamente como yo quiero. Con eso, me basta, porque sé que quedaría bonita y podría resultar seleccionada.
Estos días hace menos frío pero está lloviendo que da gusto. ¡Unas duchas en plena calle! El jueves llega un amigo mío, y espero que traiga chubasquero, tal y como le he sugerido.
¿Qué cuadro de estos dos os gusta más?
Tengo obras hechas en cera, que son difíciles de plasmar en óleo. La presentación al óleo es mucho más profesional. Reconozco que me encantan mis ceras, con esos colores tan vivos, pero claro, no los puedo mezclar. El óleo brinda la posibilidad de crear una amplísima gama de colores. Tienes un azul y un blanco, lo que se traduce en un abanico de tonalidades. Si mezclo el óleo con aceite de linaza, es menos pastoso (Van Gogh no sabía esto o no le gustaba) y se seca antes.
De esas obras hechas en cera, tengo dos especialmente bonitas. Una se llama Vista del Pueblo Español de Palma y la otra es Mi Mona Lisa. Creo que para concursar gustará más una obra completamente original. Así que he pensado que en vez de repetir Mi Mona Lisa, pintaría a una mujer igual de enigmática pero con la característica de tener un pelo rizado muy voluminoso.

He observado la obra de Palma, y he pensado que una combinación de una mujer mirando al mar, con los edificios del Pueblo Español en la base del liezo, haría un conjunto bonito. Ya he hecho un boceto con bolígrafo. Mañana he planeado dibujarlo en el lienzo y empezar a pintar. Tengo poco dinero y solo dos lienzos en blanco. No puedo ensuciar el lienzo sin más. Necesito que la obra salga como quiero que salga. Exactamente como yo quiero. Con eso, me basta, porque sé que quedaría bonita y podría resultar seleccionada.
Estos días hace menos frío pero está lloviendo que da gusto. ¡Unas duchas en plena calle! El jueves llega un amigo mío, y espero que traiga chubasquero, tal y como le he sugerido.
¿Qué cuadro de estos dos os gusta más?
viernes, 16 de enero de 2009
Esto, va de pintura

Siguendo el consejo que leí en la red hace unos días, exactamente un día antes de comenzar mi blog. Escribir diariamente unas 1000 palabras. Y esto, ¿para qué? Pues para crear la costumbre de escribir en mi distraída mente. He de reconocer que funciona. Como este es mi blog, pues simplemente transmito unos pensamientos a la red, que quizá un día alguien lea. Me da igual si le interesan a la gente o no. Son mis pensamientos, y este es mi blog. Como dueña y señora del mismo, por obra y gracia de Google, hoy, voy a teclear en mi portátil sobre pintura. ¡Que bien! ¡Cómo me gusta hacer lo que me da la gana!
Pienso que el momento de empezar a trabajar, está cerca. Después de Navidad, empiezo a obtener respuestas de las agencias de empleo. Algo es algo. Antes ni media palabra. No me iré por las ramas, yo vengo a hablar de mis cuadros. Aprovecharé el tiempo libre que me queda con mis cuadros y mis libros.
He pintado algo desde que abrí el maletín de óleos que me regaló mi madre por Reyes hace tres años. El primer cuadro, fue un auténtica mierda. Quise hacer en óleo lo que hacía con cera, y eso, es simplemente una guarrada. El fénix que yo quería que fuese blanco y azul, se tiñó de colores varios, especialmente cuando a medio secar, mi padre depositó un paño manchado de rojo sobre mi precioso lienzo durante no sé cuántos días. Lo dicho, una mierda. El óleo es pringosete y tarda un mes en secarse. Para los torpones que hay alrededor, un lienzo al óleo todavía húmedo, es un agujero negro al que se dirigen todas las cosas que tiran. En fin.
Aquí, en Amsterdam, tengo mis óleos, mis pinceles, mi caballete y varios lienzos. Cada vez menos en blanco, porque les voy dando vida. Hasta ahora había centrado mis pedacitos de alma en vistas al mar. Como no, al Mediterráneo. Me apasiona la fotografía a pesar de tener una modesta cámara digital. Añado que también tengo una Zenit de 1978 que hace unas fotos dignas de observar una y otra vez. En invierno, cuando cae la tarde, la transición hacia la noche, está teñida de fucsia y violeta. En verano, esta transición es naranja y roja. No sé cuál es más petrificante. En ambas, me quedo de pie, frente al mar, aspirando su perfume salino, respirando por la boca para no distraerme del mágico momento con mi propio aliento. Me siento parte, plenamente, de la naturaleza, obra de ella, de hecho, y entiendo menos que nunca, cómo puede haber humanos dispuestos a teñirla de un sucio gris.
Continúo. En Holanda seguí pintando las mismas vistas hasta que me sugirieron plasmar el campo holandés. Entonces hice el cuadro arriba situado. Verde y azul. Así es un día de invierno con atmósfera soleada y crujiente de frío. Ni una montaña, ni una ondulación en el terreno. Planicie, verdor y vida rural. Precioso. Me encanta pasear en bici por medio de esos campos. El olor a leña flota junto con el olor a borreguito. También me gusta.
En contraposición, he pintado lo mismo pero en plan español. Concretamente en plan Castilla - La Mancha. ¡Qué comunidad tan bonita! ¡Qué mágica! Esos paisajes no se ven en otro lugar. En este cuadro, donde en lugar del verde, el color reinante es el amarillo, he querido transmitir un pequeño detalle. En el cuadro de Holanda, al campo está dividido. Es un país pequeño y las tierras están repartidas al centímetro. En Castilla - La Mancha, los campos son tan amplios que se te pierde la vista en los dominios de la misma persona. En la versión española, el frío invierno y los vientos, no dejan una hoja en los árboles ni permiten que una nube se pare a admirar lo que tiene debajo.
Recomiendo leer el Quijote e irse a esta comunidad a hacer la ruta que lleva el nombre del hidalgo caballero. Una mezcla de literatura y naturaleza que no te puedes perder. No es raro que puedas admirar este paisaje totalmente sola. Tan amplia es Castilla.
Y ¡qué bien se come!
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